Mi vida

GardelNací donde nací, en un barrio periférico de Buenos Aires, en la época de Gardel. Nadie me consultó sobre el lugar ni sobre la fecha.

Mi nombre judío, Schalom, estaba decidido por mi padre antes aún de casarse. Su primogénito, yo, llevaría el nombre de su padre, mi desconocido abuelo‚ Schulem. Pero, ¿cuál sería mi nombre legal, el de la realidad de mi partida de nacimiento argentina?

Una enfermera de la sala de partos del hospital Ramos Mejía donde nací, estaba leyendo, creo una novela rusa. Alguno de sus personajes más simpáticos, supongo, se llamaba‚ Solly.

Cuando Rebeca, mi madre, la consultó sobre el tema de un nombre goi atractivo para su recién nacido retoño, la nurse le sugirió, el que llevo.

Abogado

Empecé a trabajar a mis tempranos 13 años y en los años 40-50 pensé que un título universitario,-¡iluso de mí!-, me proporcionaría el medio adecuado para ganarme la vida trabajando honestamente. Elegí -¡ingenuo!- la carrera de Abogacía. Mi padre, Don Mario, me advirtió de mi error, pero cuando le informé de que realmente mi vocación eran las letras, aceptó las leyes como mal menor.

Al terminar la carrera, mis queridos compañeros Goyo Pasik, Cacho y yo montamos una sociedad.

Yo aporté mi máquina de escribir; Cacho su sapiencia jurídica (había trabajado unos años en un gran estudio); Goyo su gran capacidad de trabajo y honestidad a toda prueba. Malvivimos unos pocos años, pero entre asuntos pequeños, clientes no muy ricos y nacionalizaciones de inmigrantes ilegales judíos íbamos tirando.

Teatro

Pero el destino irrumpió en la figura de un camarada que envió, sin mi conocimiento, los originales de mi primera obra teatral‚ La raza de los subhombres, a un concurso internacional en 1957. Los hados se interpusieron en el malhumorado ejercicio de mi profesión de abogado.

GanéCartel de la película El Crack el primer premio. La tradujeron a doce idiomas. La editorial Quetzal de Buenos Aires la publicó. ¡Joder! Sabía escribir teatro mucho mejor que redactar una demanda tribunalicia.

Después vino el estreno de El Crack, mi segunda obra. Éxito. Dos años, o más en cartel; adaptación cinematográfica; premios nacionales; publicación; la crítica saludó a un nuevo escritor teatral: SOLLY.

Gloria mucha, guita, escasa. Pero, ¿quién puede pensar en esas minucias en esos momentos?

Televisión

Lo del teatro quedó (una esposa, dos hijos), para mejor ocasión. La incipiente televisión necesitaba guionistas, productores, realizadores, ejecutivos. Ingresé en el medio. Aprendí los diversos oficios en aquella época de los comienzos.

Cine

Gané, con Roa Bastos como coautor, el primer premio de guión de cine en un gran festival de cinematografía por nuestro trabajo en la gran película de Lautaro Murúa‚ Alias Gardelito.

Ellos llegaron, yo me tuve que ir

No me fue mal, pero bien, lo que se dice bien, es decir ganando guita, mucha guita, como otros (no los critico), no. Yo nunca pude escribir, producir ni alguna vez dirigir ninguna telenovela, culebrón o algo parecido. Mis taras de intelectual, de progre lo impedían. Pero vivíamos correctamente hasta el regreso de Perón, Isabelita y tutti cuanti. Ninguno de los triple A recomendable. Ellos llegaron, yo me tuve que ir.

Di unas vueltas por el orbe civilizado. No me fue mal. Pero las maletas pesan, sobre todo si son unas cuantas y de mi mujer y mis hijos además de mías.

Israel

JerusalénPero de lo que estoy verdaderamente orgulloso es de haber participado, en un puesto de responsabilidad, en la fundación y puesta en marcha de Israel Televisión, la emisora oficial del Estado de Israel.

España

España era digna de consideración. Buen trabajo: los posibilistas querían renovar Televisión Española con gente capaz. Juan José Rosón, Secretario General de la Radiodifusión Española contrató a unos cuantos excelentes profesionales extranjeros, entre ellos a mí.

Las objeciones ideológicas (Franco aún vivía) menguaron después de una conversación privada con Rosón. Para mí nada de política y cláusula escrita de conciencia y un buen contrato por dos años.

MadridEn Radio Televisión Española me confiaban programas de nuevo cuño, Estudio Abierto, Buenas Tardes, Aplauso etc, etc, para ir renovando el gusto de la audiencia. Tuve éxito personal. A los españoles les agradaban los nuevos espacios.

En Radio Nacional adaptaba y dirigía obras teatrales -¡teatro!- y disponía de un elenco maravilloso de grandes intérpretes.

Además, vivía en un buen barrio, cerca del estadio del Real Madrid, y mis hijos asistían a uno de los mejores colegios, el Ramiro de Maeztu. Franco sí, existía, pero le faltaba poco como afirmaban mis jefes de la tele y de la radio, los posibilistas. Luego, enseguida, vendría la democracia.

Vuelta al teatro

En Madrid volví a escribir teatro. Regresé a mi primer amor. El círculo se cerraba.

Así como Buenos Aires fue el gran tema de mis primeras obras, la grandiosa historia de los judíos españoles es el de hoy. Los conversos‚ La conversa de HervásMaimónides, el sefardíEl judío de Hervás, una gran serie televisiva, Voces de Sefarad: 7 horas de revisión de la vida judeo-española para conmemorar el V Centenario de la Expulsión en 1992, artículos, conferencias.

Los conversos

Recuerdo la presentación de Los Conversos. La habían editado los románticos e inigualables, mis inolvidables Julia García Verdugo y su compañero de toda la vida Joaquín Solanas, los inspiradores de esa loca aventura editorial llamada La Avispa. Los quiero, a Julia más. No contentos con ello organizaron una lectura dramatizada en el Ateneo de Madrid.

Los Conversos¡Yo, el hijo de un arrabal de Buenos Aires, con un limitado, en títulos, patrimonio teatral, estaba sobre el escenario del Ateneo de Madrid! ¡El mismo que frecuentaran con sus obras maestras los grandes de la literatura española! ¡Con la platea llena, ¿300, 400 personas?!

Además el día siguiente, varias y renombradas personalidades del teatro español y la cultura en una mesa redonda inolvidable para mí, ante la misma platea se pusieron de acuerdo sobre un par de temas: que era la primera obra teatral de tema judío que se escribía en España en los últimos 500 años -¡joder, recién me entero!, pensé-, y que resultaba ser una pieza teatral excelente y fuera de lo común. ¡Si resulta verdad! los documentos están grabados y publicados.

También recuerdo su estreno en lengua inglesa, en Londres, y su grabación para la radio por tres grandes de la escena británica. Ambas representaciones fueron dirigidas por el genial Sir Robert Rietti.

Hervás

Durante once años, a mediados del verano, se representaban en la Plaza de Toros y después en un paraje del pueblo junto al río, primero Los Conversos y luego La Conversa de Hervás, obra que escribí ex profeso para los habitantes actuales de ese pueblo nacido a la sombra de un castillo templario.

Por los asientos de sus gradas han pasado durante once años, en los cuatro días de cada temporada, entre 80.000 y 100.000 espectadores de todos los rincones del mundo.

Avapiés

LavapiésCon Avapiés, mi penúltima obra, he cumplido con con mi hogar adoptivo de los últimos 40 años, Madrid.

Avapiés honra a los descendientes de la última judería de Madrid, los manolos y manolas del castizo Lavapiés, esos madrileños que dieron su sangre y sus vidas en la Guerra de Independencia de España.

Textos extraídos de Cartas a mis nietos

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